martes, 25 de mayo de 2010

El Club Bilderberg debatirá en Sitges sobre el futuro del euro y las "alternativas" al dólar

El no muy conocido Club Bilderberg, del cual se está rodando una película, y cuya agenda anual es una secreta (la cual se conoce gracias al trabajo investigativo de los seňores Daniel Estulin y John Tucker), tendrá próximamente su reunión anual. De acuerdo a las investigaciones que estos caballeros han llevado por los pasados 30 y pico de aňos, este grupo trata de controlar el destino del mundo, trastocando su economía, y creando conflictos en diferentes lugares del planeta. Aquí les dejo una nota publicada en Libertad Digital, que menciona la reunión que este grupo tipo Nuevo Orden Mundial, y parte de lo que pretenden discutir.

Tomado de Libertad Digital

M. Llamas
En los últimos años se han escrito ríos de tinta sobre el denominado Club Bilderberg, calificado por muchos como el grupo más poderoso del mundo. Y es que, un simple vistazo a la lista (no oficial) de asistentes que suele acudir a sus reuniones anuales refleja con claridad la enorme influencia que concentra este selecto club a nivel político (reyes, presidentes, ministros y secretarios de Estado), económico (los responsables del FMI, Banco Mundial, bancos centrales, entidades financieras y grandes compañías) y mediático (editores y directores de periódico).

El secretismo que rodea a este tipo de cumbres ha originado un caldo de cultivo ideal para el surgimiento de todo tipo de teorías de conspiración relacionadas con el establecimiento de un futuro Gobierno Mundial, entre otros oscuros objetivos objetivos. Más allá de estas hipótesis, lo único cierto es que este grupo se reúne desde hace décadas cada año para discutir importantes asuntos de actualidad al más alto nivel.

La historia del Club nace en 1954 tras su primera reunión, celebrada en el hotel Bilderberg, en Holanda. A partir de entonces, reúne todos los años en un lujoso complejo hotelero de EEUU o Europa a cerca de 130 personas, que acuden previa invitación. La mayoría de los asistentes pertenecen a las altas esferas de la política, las finanzas y el ámbito empresarial.

La cita, de carácter privado e informal, prohíbe el acceso a los medios de comunicación, y se desarrolla a modo de conferencia. Durante dichas sesiones algunos de los hombres más poderosos del planeta discuten sobre temas de actualidad a nivel geopolítico y económico.
Este año, por segunda vez en la historia, el club se reune en España. En concreto, en el Hotel Dolce de la población barcelonesa de Sitges, entre el próximo 3 al 6 de junio , si no se producen cambios de último hora -algo habitual-. La primera reunión del Club en España tuvo lugar en 1989, en el Hotel de La Toja (Pontevedra), y en aquella ocasión los asistentes fueron recibidos por los Reyes -la Reina Sofía es una asistente habitual a las reuniones del Club-.

En esta ocasión, se espera la presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para recibir a los asistentes, aunque no se espera que participe en las reuniones privadas, según las fuentes consultadas conocedoras de los entresijos de la reunión.

Según la agenda de este año, a la que ha tenido acceso Libertad Digital, los temas a tratar se centran, sobre todo, en la crisis económica mundial. Los principales puntos son los siguientes:

1. ¿Sobrevivirá el euro?

2. Los avances en Europa: la estrategia europea para la salida... ¿en espera?

Este punto tratará el nivel de recuperación económica en la zona euro. La crisis de deuda pública que estalló en Grecia y que amenaza a otras economías débiles como España, Portugal o Irlanda, y los recientes planes de recorte público aprobados, hacen temer una nueva recaída en la recesión, con lo que la crisis europea adoptaría una forma en W.

Además, existen serias dudas acerca de los posibles efectos que tendrán las medidas extraordinarias adoptada por el Banco Central Europeo (BCE) a nivel monetario.

3. ¿Tenemos las instituciones para hacer frente a la economía mundial?

Este punto está relacionado con las últimas propuestas de reformas financieras y económicas a nivel global lanzadas por los países más importantes del planeta (el denominado G-20) en los últimos meses.

Dichas medidas van encaminadas a reforzar la cooperación y coordinación internacional mediante el establecimiento de nuevos mecanismos de supervisión y control a nivel financiero para evita crisis futuras.

4. Grecia: lecciones y estrategias de futuro

La crisis de deuda griega y los posibles mecanismos de actuación en caso de contagio a otros países de la zona euro.

5. La misión de la OTAN en Afganistán: La agenda práctica para la Alianza Atlántica.

6. Irán y Rusia: Las amenazas económicas y financieras para la Alianza Atlántica


7. Las consecuencias de la guerra contra el terrorismo

8. La influencia de los asuntos domésticos en la política exterior estadounidense

9. Las perspectivas para la economía de Japón

10. El futuro del dólar de los EEUU: escenarios alternativos

Este último punto, el futuro papel del dólar, hoy hegemónico en el sistema monetario internacional, ha ocupado una parte importante de la agenda de los líderes del planeta en los últimos tiempos. El posible colapso del dólar y su sustitución por una nueva divisa de reserva mundial ha sido, y sigue siendo, un tema ampliamente debatido a nivel internacional. Bilderberg también debatirá esta cuestión, y sus posibles "alternativas", según estas mismas fuentes.

jueves, 20 de mayo de 2010

El pueblo contra los banqueros. Hoy Grecia, mañana Estados Unidos

A continuación, les dejo a su consideración, un articulo escrito por el profesor estadounidense Michael Hudson, el cual escribió para la Revista Sin Permiso, y que a su vez se publicó en IAR Noticias. Este es un poco extenso, pero vale la pena educarse con este, pues explica muy bien el porque de la crisis económica que arropa el planeta.

Tomado de IAR Noticias
  Llamemos al “rescate griego” por su nombre: un programa de rescate de activos en situación de riesgo de banqueros alemanes y de otros países europeos, así como de especuladores de todo el mundo. El dinero procede de otros estados (principalmente del Tesoro alemán, con el consiguiente recorte del gasto interno en este país), los cuales han abierto una especie de cuenta corriente para que el Estado griego pueda pagar a los tenedores de bonos del país que los habían comprado a precios de saldo durante las últimas semanas. Éstos habrán hecho el negocio de su vida; y de igual modo se forrarán los compradores de cientos de miles de millones de dólares en títulos de cobertura por riesgos crediticios contra los bonos del Estado griego, así como los especuladores y los distintos jugadores del capitalismo de casino que hayan contratado seguros contra otros bonos europeos. (A su vez, quienes tengan que abonar estos seguros por riesgos crediticios van a necesitar que alguien les rescate, y así sucesivamente).

Esta ganancia inesperada va a salir del bolsillo de los contribuyentes (a la larga, de los ciudadanos griegos, y básicamente de los trabajadores griegos, puesto que los más ricos disfrutan de una fiscalidad muy favorable), que van a tener que devolver el préstamo otorgado por los estados europeos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro estadounidense en punto a mitigar los efectos del sistema financiero depredador. El pago a los tenedores de bonos se está utilizando como excusa para recortar drásticamente los servicios públicos, las pensiones de jubilación y otros gastos del Estado griego. Sin duda constituirá un modelo a seguir para otros países que querrán imponer medidas similares de ajusto económica, a la vista del crecimiento de los déficits públicos que van de mal en peor por la disminución de la recaudación fiscal sobre un sector financiero que se ha enriquecido gracias a que la economía basura se ha trocado en política pública internacional. De modo que los banqueros apenas van a ver truncadas sus expectativas de ganancias para este año. Y, para cuando el sistema entre quiebra, ellos ya habrán invertido su dinero en activos seguros.

Los lobistas de la banca ya saben que el juego financiero ha llegado a su fin. Ahora están jugando a corto plazo. El objetivo del sector financiero es conseguir la mayor cantidad posible del dinero procedente del rescate y salir corriendo, con unos beneficios anuales lo suficientemente grandes como para poder exhibirlos de modo arrogante ante el resto de la sociedad cuando haya que empezar de cero nuevamente. Que se gaste menos en programas sociales significará que habrá más recursos disponibles para el rescate de los bancos, los cuales tienen deudas carentes de garantías que crecen exponencialmente y de las que jamás podrán hacerse cargo. Es inevitable que en una situación de quiebra bancaria los préstamos y las deudas acaben figurando en los libros contables como impagados.

Los trabajadores griegos aún no son tan pesimistas como para dejar de luchar. Su lucha permite esperar que el pueblo ejerza algún control sobre el Estado (algo que son incapaces de entender sus homónimos estadounidenses). Si los trabajadores –el demos– flaquean en su espíritu combativo, el poder público acabará permitiendo que sean los prestamistas extranjeros los que, por defecto, dicten la política pública a seguir. Y cuanto más se satisfagan los intereses de los banqueros, más endeudada va a acabar la economía. Sus beneficios provienen de los sacrificios y la austeridad del propio país. Los recursos previstos para las pensiones de jubilación y para el gasto social estatal de Grecia van a servir ahora para reponer fondos en los bancos de capital alemanes y de otros países europeos.

Esta forma de entender el mundo ya había tenido su expresión en la periferia europea más septentrional, en la que se ha aplicado el tipo de masoquismo fiscal que los bancos desearían ver en Grecia. Si reconocieran lo que de veras les ocurrió, los estados bálticos estarían a la vez celosos y resentidos al ver cómo Grecia trata de salvar su economía, comparado con la situación que ellos vivieron de completa incapacidad para plantar cara a las arrogantes demandas de los países acreedores. “Visto desde el extremo más oriental de la Unión Europea, la senda de austeridad a la que se dirige Grecia nos suena a algo familiar”, escribe Nina Kolyako. “Durante al menos dos años los estados bálticos de Lituania, Letonia y Estonia han recurrido reiteradamente a la aplicación de medidas draconianas, recortando severamente el gasto público y aumentando los impuestos para tratar de salir del agujero por sí mismos. El primer ministro lituano Andrius Kubilius ha declarado en una reciente entrevista a la agencia AFP: ‘Hemos aprendido de dolor, dificultad y eficacia la lección de que hay que prestar mucha atención a la situación fiscal de un país. Comprendimos muy bien que la vía de la consolidación fiscal era la única posible si queríamos sobrevivir’”.

Al caer en un clásico síndrome de Estocolmo (literalmente, en este caso, en relación a los bancos suecos), el gobierno lituano se apretó el cinturón de un modo tan brutal que provocó que su Productor Interior Bruto disminuyera un 17 por ciento. Letonia sufrió una caída parecida. Los bálticos han recortado salvajemente el empleo y los salarios del sector público para acabar hundiéndose en la pobreza, en vez de conseguir acercarse a los niveles de prosperidad de la Europa occidental (y a una fiscalidad progresiva que promoviera una clase media) que les prometieron cuando se independizaron de Rusia en 1991.

Cuando el parlamento letón impuso medidas de ajuste en diciembre de 2008, las protestas populares de enero hicieron caer al gobierno (al igual que ocurriera en Islandia). Pero el resultado fue simplemente el de un nuevo “régimen de ocupación” neoliberal que actuó al dictado de intereses bancarios extranjeros. De modo que lo que se va extendiendo es una “guerra social” a escala global; no es la guerra de clases imaginada en el siglo XIX, sino una guerra del sector financiero contra economías enteras, contra la industria, contra los bienes raíces y los estados, y sobre todo contra los trabajadores. Está ocurriendo al ritmo lento en el que suelen producirse las grandes transiciones históricas. Pero, al igual que ocurre en los conflictos bélicos, cada batalla se nos aparece como algo que se desarrolla a un ritmo frenético y en la que las embestidas salvajes provocan fluctuaciones rápidas y desconcertantes en las bolsas de todo el mundo y en los tipos de cambio monetarios.

Todo esto son noticias realmente buenas para los que negocian valores por vía telemática. En estos días en los que los mercados financieros han sido zarandeados en todas direcciones por las enormes oleadas de crédito generadas por las tormentas generalizadas en un planeta financieramente sobrecalentado, en promedio los valores y las obligaciones sólo se han mantenido unos pocos segundos en las mismas manos.

Lo que sigue: la distopía económica

La crisis griega muestra cuánto ha cambiado la “idea de Europa” desde que en 1957 seis de sus miembros crearan la Comunidad Económica Europea (CEE). A instancias de Estados Unidos, Gran Bretaña y Escandinavia se creó la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), supuestamente rival de la CEE. Recuérdese que la principal promesa del proyecto europeo –al menos antes de Maastricht y Lisboa– era la de conseguir que los trabajadores alcanzaran la prosperidad de la clase media; nada que ver con la imposición actual de programas de ajuste propios del FMI que han devastado a los países del Tercer Mundo. El mensaje lanzado a los países endeudados es claro: “Moríos”. Y, con el fin de apuntalar el Consenso de Washington –la guerra de clases del sector financiero contra los trabajadores y la industria–, estos países obedientemente se suicidan económicamente.

Se está transfiriendo el poder político, social, fiscal y económico al aparato burocrático de la Unión Europea y a sus controladores financieros del Banco Central Europea (BCE), así como al FMI, cuyos planes de ajuste estructural contra los trabajadores abocan a los gobiernos a liquidar el dominio público, la riqueza del suelo y del subsuelo y las empresas públicas, y a comprometerse a aplicar futuros gravámenes que permitan saldar las deudas contraídas con los países acreedores. Desde el otoño de 2008, ya se ha impuesto esta política en la “nueva Europa” (las economías postsoviéticas e Islandia). Ahora se va a exigir su aplicación en Portugal, Irlanda, Italia, Gracia y España. ¡Que a nadie le extrañe si surgen protestas por doquier!

Para aquellos observadores que no prestaran suficiente atención a lo ocurrido en Islandia y Letonia el pasado año, es bueno que sepan que Grecia es el nuevo y más importante campo de batalla de nuestros días. Islandia y los países bálticos al menos tienen la opción de redenominar los créditos en su propia moneda, realizar los apuntes de sus deudas exteriores según su criterio y gravar fiscalmente la propiedad para recuperar para el Estado los beneficios que se les habían prometido a los banqueros extranjeros. Pero Grecia está encerrada en la unión monetaria europea, la cual está gobernada por cargos financieros no elegidos mediante voto popular y que han invertido el significado histórico de la democracia. En lugar de que el sector económico más importante –el financiero– esté sujeto a la política electoralmente legitimada, los bancos centrales (los lobistas nombrados por los banqueros comerciales y de inversión) se han independizado de los controles políticos.

Los más derechistas de Europa y Estados Unidos (como el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke) llaman a esto un “hito de la democracia”. Más bien se trata de un jalón de la oligarquía, que ha conseguido eliminar el control sobre la asignación del crédito en la economía –y, en el mismo viaje, la capacidad de planificación pública futura–, a la vez que ha otorgado a las grandes finanzas un poder determinante sobre los programas de gasto público.

Islandia, Letonia y Grecia constituyen las primeras salvas de aviso en el proyecto de involución del gran programa de reforma democrática del siglo XIX y de la Era Progresista: fiscalidad sobre la tierra y sobre la “revalorización sin esfuerzo alguno por parte del propietario” de los beneficios procedentes de los bienes raíces, los bonos y la renta variable, así como la subordinación del sector financiero a las necesidades de un crecimiento económico gobernado democráticamente. Esta doctrina tuvo su continuación en la etapa posterior a 1945, con una la fiscalidad progresiva que permitió ver los mayores incrementos del nivel de vida y de la actividad económica en todo el siglo XX. Pero desde 1980 la mayoría de países han modificado radicalmente su senda fiscal. Los recaudadores fiscales “liberaron” a los ingresos de sus obligaciones públicas a partir de la idea de que así se facilitaría que los bancos concedieran más créditos, lo que a su vez permitiría aumentar la liquidez para facilitar la adquisición de propiedades.

Las casas, los edificios de oficinas y las empresas tienen un valor ligado a la disposición de los bancos a prestar dinero. De modo que las gentes en general (y los salteadores empresariales en particular) han reaccionado a la política de revisión fiscal pro-financiera solicitando créditos para comprar casas (y empresas), a menudo yendo más allá de sus posibilidades. Y para pagar la deuda pública resultante del incremento de la inflación y de la ruina financiera que han causado los recortes en los impuestos sobre el patrimonio, la solución ha consistido en aumentar la presión fiscal sobre los trabajadores. Esta es la causa de la deuda pública de los países. Los estados se han endeudado como resultado de disminuir las cargar impositivas sobre los más ricos, no sólo sobre los bienes inmuebles.

Al haber seguido la misma línea de los países occidentales de rebajar la fiscalidad sobre el patrimonio y de aumentar la carga sobre los trabajadores durante las últimas décadas, el gobierno griego no puede o no quiere aumentar los impuestos a los ricos, ni siquiera a los profesionales liberales acomodados. Pero los neoliberales acusan al Estado griego y a los demás países deudores de no haber vendido suficientes empresas y suelo públicos para cubrir las deudas. La deducción de impuestos sobre los intereses ha hecho que las privatizaciones realizadas a crédito estén exentas de tributación, de modo que los estados perderán el derecho a las compensaciones que recibían por el uso de sus bienes (a la vez que los ciudadanos pagarán “peajes” más caros para acceder a los servicios públicos).

Al igual que ha hecho el gobierno de Estados Unidos, los griegos han emitido bonos para financiar el déficit resultante de estas rebajas fiscales. Los compradores de los bonos (principalmente bancos alemanes) exigen que los trabajadores griegos (y ahora también los contribuyentes alemanes) paguen de sus bolsillos los déficits originados por los recortes impositivos. El resultado es que los bancos, y demás tenedores de bonos, alemanes y de otros países europeos cobrarán lo que se les debe a costa de la aplicación de drásticos recortes en las pensiones y en los gastos sociales (e incluso mediante una mayor privatización de bienes públicos, malvendidos éstos a unos precios subordinados a una necesidad acuciante).

Las protestas callejeras ocurridas en Grecia han estallado porque los trabajadores han entendido algo que va más allá de la percepción de cierto periodismo que trata el asunto como una confrontación episódica. Los salarios reales hace tiempo que han disminuido (en Estados Unidos se frenaron en seco alrededor de 1979). El acceso de muchos ciudadanos a la propiedad inmobiliaria sólo ha sido posible mediante la aceptación de créditos hipotecarios vitalicios. Y las economías postsoviéticas conquistaron su libertad política de Rusia al precio de ser hoy insolventes, dependiendo por completo de los dictados del FMI y la Unión Europea en punto a obtener créditos que les permitan hacer frente a las deudas contraídas con banqueros extranjeros, que a su vez han impuesto fuertes cargas crediticias sobre sus viviendas, empresas públicas, industria y familias.

Los tenedores de bonos y los especuladores financieros se han confabulado para exigir el apoyo de la Unión Europea, el FMI y Estados Unidos para la rápida obtención de los beneficios que consideran que les corresponden antes de que se colapse la competición financiera. La apropiación rapaz puede realizarse con más rapidez mediante la política de adelgazamiento de las economías a través de la fórmula de los planes de ajuste del FMI. El desempleo aumenta a la misma velocidad con la que las economías se endeudan (y el asunto importante no es sólo que todo ello lleve a una disminución de los ingresos fiscales de cada país, sino que la deuda extranjera provoca un aumento de la dependencia de las importaciones).

Los acreedores reciben lo que se les debe permitiendo que se apropien del excedente económico; esta apropiación puede tomar la forma de endeudamiento por nuevas inversiones de capital, inversión en infraestructuras, gasto público social y aumento de los niveles de vida. Económicamente, la asonada griega es una revuelta contra esta política de sacrificar la prosperidad para pagar a los acreedores extranjeros.

En lo político, la lucha consiste en salvar a Grecia de convertirse en un anti-Estado. La definición clásica de “Estado” se fundamenta en la capacidad del mismo para fijar impuestos y emitir moneda. Pero Grecia ha traspasado su autoridad fiscal a la Unión Europea y al FMI, los cuales han acusado al país de violar aquello que los teóricos políticos establecen como el primer mandato de cualquier Estado: actuar a favor del interés nacional a largo plazo. El gobierno griego se conduce a las órdenes del capital bancario y, de hecho, actúa siguiendo la pauta de terceros estados que le obligan a liquidar activos, lo cual no redunda precisamente en una promoción del crecimiento a largo plazo.

Lo que realmente está en cuestión aquí es si en el momento de recoger los beneficios del crecimiento económico los países estarán gobernados por los acreedores o lo estarán por la voluntad popular. El embate oligárquico de los créditos del FMI y la Unión Europea destinados a rescatar a los bancos extranjeros y a los especuladores tenedores de bonos a costa de los trabajadores griegos (los supuestos futuros contribuyentes) tienen como objetivo que sean precisamente los trabajadores, y no el capital financiero, quienes tengan que hacer frente a las pérdidas por las atrasos del gobierno en el pago de la deuda a causa de la reducción de los impuestos que gravaban la riqueza. Se trata de permitir que los bancos extranjeros eviten tener que pagar el precio de aparecer como protagonistas en la operación de vaciado del mercado interior. Se pretende apartar la política gubernamental de las manos de los votantes y subordinarla al FMI y la Unión Europea, que a su vez actúan como instrumentos del sistema financiero internacional.

Esto lleva a una situación en la que ni Grecia ni la Comisión Europea son propiamente “estados” o “gobiernos” en el sentido político tradicional. Las burocracias de la Unión Europea y del FMI no pasan la prueba de una elección popular. Cuando sus planes financieros al dictado de terceros alcancen el éxito que ellos pretenden, el capital económico habrá sido irremisiblemente saqueado y la democracia social se desmoronará.

El pasado domingo 9 de mayo los votantes alemanes expresaron su irritación por el papel jugado por su gobierno en el rescate de los bancos alemanes (calificado con el eufemismo de rescate de “Grecia”) a costa de los contribuyentes alemanes; el Banco Central Europeo (BCE) no se ocupa de velar para que haya una moneda europea independiente, sino de pasar factura a los gobiernos estatales. Los socialdemócratas (SPD) superaron al partido de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel en el land de Renania del Norte-Westfalia. Al obtener sólo un tercio de los votos –algo menos que los socialdemócratas (y diez puntos porcentuales por debajo de la anterior elección, cuatro de los cuales correspondieron a la semana en la que la señora Merkel propuso el paquete de rescate)–, la CDU perdió su mayoría en la Cámara Alta alemana.

Puede que muchos votantes alemanes se preguntaran si penalizar a los pobres para pagar a unos ricos que practican la usura era algo tan “cristiano” como pregonan las siglas del partido de la canciller. O puede que estuvieran seriamente preocupados por el hecho de que la hacienda pública alemana deba aportar cerca de 30.000 millones de dólares de su parte del rescate a los banqueros (se calla por sabido que no todo el mundo en Alemania siente aprecio por ellos, aun cuando sean alemanes). Y no cabe duda de que algunos ciudadanos cayeron en la cuenta de que se trataba de una jugada consistente en un engaño financiero perpetrado por obedientes políticos a las órdenes del sector bancario.

El engaño

Los lobistas financieros europeos sacaron provecho de la crisis al tomarla como una oportunidad para promover una extensa serie de rescates. La Unión Europea aprobó una ampliación de 60.000 millones de euros de las facilidades de crédito para bancos suecos y austriacos, unas disposiciones que ya estaban habilitadas para ayudar a que Hungría, Rumanía y Letonia pudieran seguir al corriente de los pagos de las deudas contraídas con bancos, precisamente, austriacos y suecos. Para sortear la norma que prohíbe los rescates en la eurozona, este rescate especial se basa en el artículo 122.2 del Tratado de la Unión Europea, el cual permite el otorgamiento de préstamos a los estados en “circunstancias especiales”. (1)

Si consideramos que la señora Merkel conoce bien la situación de las economías de las que hemos hablado, entonces no tenemos más remedio que acusarla de haber mentido descaradamente. El problema de la deuda báltica es crónico y estructural, no “excepcional”. La señora Merkel también debe saber que está actuando de forma engañosa al pretender ayudar a Letonia mediante la extensión de los créditos que la Unión Europea limita explícitamente al apoyo del tipo cambio del lats, y en cambio prohíbe para fomentar el desarrollo económico interno de los países. Las divisas van destinadas a cubrir el coste que los letones deben soportar por pagar en euros las hipotecas contratadas con los bancos suecos, así como para ayudar a los consumidores letones a comprar comida y productos manufacturados que los estados de la Unión Europea subsidian, a la vez que someten a los letones a un estado de dependencia económica y financiera.

De esta manera, lo que se consigue es victimizar a Letonia, no ayudarla. Se trata de permitir que los bancos suecos ganen algo más de tiempo para seguir cobrando las liquidaciones de créditos que es obvio que en condiciones normales acabarían impagados. Las divisas dedicadas a facilitar el pago de deudas privadas a bancos extranjeros se convierten así en deuda nacional que recaerá sobre los contribuyentes letones. Esta forma de crédito de la Unión Europea es una expresión descarnada de neo-colonialismo.

¿Permitirá hacer algo el tardío trasvase de votos de los ciudadanos alemanes hacia la coalición rojiverde del SPD con los partidos Verde y de la Izquierda? Probablemente no. El presidente griego Papandreu ha sido un colaborador necesario con lo sucedido a pesar de liderar la Internacional Socialista. De modo que ahora la cuestión es saber si Grecia es víctima de un jaque mate y está irremisiblemente destinada a detenerse a ver cómo el gasto público, las pensiones, la sanidad, la educación y el nivel de vida sufren un deterioro parecido al que han vivido los bálticos. Éstos se han convertido en un experimento de la planificación centralizada neoliberal. Si son un ejemplo de lo que nos deparará el futuro, entonces el mundo pronto verá una oleada de emigración griega parecida a la ocurrida en los países bálticos.

Evidentemente, esto es lo que anticiparon los mercados bursátiles de todo el mundo cuando en la mañana del lunes dispararon sus cotizaciones ante el anuncio europeo de un fondo para rescates de 750.000 millones de euros. Lo que verdaderamente se garantizó con esa acción fue el principio de que para que pueda gobernar el capital financiero primero deben saquearse a fondo las economías. Pero no cabe duda de que la batalla no ha terminado. Esta situación persistirá durante toda la presente década, puesto que el actual proceso consiste básicamente en una involución de las luchas de los siglos XIX y XX por substituir el poder omnímodo de la propiedad privada oligopólica y los intereses financieros por principios de fiscalidad progresiva y empresa pública.

¿Es en esto en lo que supuestamente la civilización occidental ejercía su liderazgo? Enfrentados a los parlamentos controlados por la aristocracia, los reformistas del siglo XIX trataron de tomar el poder para implantar principios democráticos. La economía política clásica consistió básicamente en un programa de reforma destinado a gravar fiscalmente los beneficios privados de las rentas de la tierra, las rentas monopolistas y los intereses financieros derivados de las mismas. John Maynard Keynes celebró este programa reformista calificándolo sobriamente como la “eutanasia del rentista”.

Pero los intereses creados regresaron con fuerza. Al rotular a la democracia social y la regulación pública como un “camino a la servidumbre”, trataron de situar a las economías europeas en el camino de la deuda por peonaje. Al dictaminar la limitación del poder de los gobiernos estatales democráticamente elegidos en beneficio del Consenso de Washington, tanto el FMI como las instituciones de la Unión Europea han ganado capacidad de control fiscal y económico sobre esos gobiernos y sobre sus políticas fiscales, logrando así recortar drásticamente los impuestos sobre los más ricos (a quienes les piden prestado para financiar los déficits fiscales resultantes).

Los partidarios del Tea Party estadounidense y los contrarios al pago de impuestos han abandonado la lucha por reformar el Estado. Asfixiados por una deuda de la que no ven salida, lo que piden son impuestos menos gravosos y esperan ver que los que más ganan sean los que más provecho saquen de una fiscalidad aún más regresiva. Enfrentados a un Congreso corrompido por los lobistas que actúan de parte de los intereses creados, rechazan la idea misma de Estado y buscan refugio en comunidades locales bunquerizadas. Ven cómo los Congresos y parlamentos de los países de todo el mundo van perdiendo autonomía a favor del FMI, la Unión Europea y otras organizaciones surgidas del Consenso de Washington, que buscan imponer medidas de ajuste y trasladar las cargas fiscales a los trabajadores y la industria, liberando de las mismas al patrimonio privado y al sistema financiero depredador.

La única forma de impedir una reforma fiscal regresiva y una asfixia por deudas es mediante la consecución de mayores niveles de control sobre los estados sobre la base de los principios de la economía clásica y de las reformas de la Era Progresista. Para esto es para lo que se han declarado en rebeldía los trabajadores griegos. Alguien debe controlar al Estado, y no cabe duda de que si las fuerzas democráticas se retiran de la lucha, entonces el sector financiero estrechará aún más su cerco.

Lo ocurrido la semana pasado es sólo el principio de por dónde discurrirá este drama. Su peculiar desarrollo en las economías postsoviéticas, que han seguido manteniendo sus propias monedas, se verá en los próximos verano y otoño.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El volcán Katla comienza a temblar

Por Noel Cardona

Según una reciente información (17 de mayo del 2010) de la oficina de Metereología de Islandia, de parte de su división de vigilancia de movimientos tericos, el volcán Katla, a comenzado a dar muestras de actividad sísmica. De acuerdo a los expertos en la materia de la vulcanología, dicho volcán, tiene un potencial destructivo 10 veces mayo que el volcán  Eyjafjallajokull (actualmente activo). Para que tengan una idea de la magnitud de este volcán el mismo posee una caldera con un diámetro de 10 kilómetros y erupciona normalmente cada 40 u 80 años.  Las erupciones en este volcán, producen unas enormes columnas de humo con componentes minerales y generan un desastroso movimiento marítimo equivalente a un tsunami, afirman los expertos, de ahí la creciente alarma respecto a que lo que ha sucedido hasta ahora puede ser un aviso de este nuevo peligro. Históricamente, las erupciones del Eyjafjallajokull, han precedido las del Katla; es este hecho el que tiene preocupadas a las autoridades europeas. Ambos volcanes están conectados por tuneles subtárraneos, lo que ha servido en el pasado como agente catalizador para provocar la erupción de ambos. 

Especialmente peligrosa fue la corriente glaciar que se produjo tras la erupción del volcán Katla en 1918 cuando la línea de la costa quedó ampliada en cinco kilómetros debido a los depósitos de lava que dejó la erupción. El sedimento de lava fue de tal magnitud que llegó a cubrir una superficie de 125 kilómetros cuadrados de extensión (aproximadamente la mitad del tamaño de la ciudad de Buenos Aires). El volcán Katla es uno de los volcanes más activos de Islandia. Era conocido por los isleños como “La puerta del infierno”. En la erupción prehistórica, la totalidad de la costa oeste de Escocia fue devastada. Una nube de cenizas sulfúricas y lluvia ácida cayó sobre la tierra, un tsunami se desplazó por el mar y el sol se ocultó durante años. Tal evento, cambió de inmediato la vida de los habitantes de lo que hoy llamamos Escocia y bien puede haber cambiado permanentemente su forma de vida. Teniendo en cuenta estos datos, y ante la tribulada economía mundial, y especialmente la europea, este volcán no solo tiene un potencial daňino inmediato, sino que podria de acabar de undir la economia de la zona, y quizás allende los mares.

sábado, 15 de mayo de 2010

La OMS se prepara para cobrar impuestos sobre el uso del internet y otras actividades

Por: Noel Cardona

La Organización Mundial de la Salud (la cual es el brazo de las Naciones Unidas que trabaja con asuntos de salud pública) se está laborando rápidamente un controvertido plan para imponer miles de millones de dólares en impuestos sobre el consumo mundial de actividades tales como el uso de Internet y sobre las transacciones financieras cotidianas como el pagar facturas en línea. Todo eso mientras que sus gastos se disparan y su propia casa financiera está en problemas. La OMS alega que el fin de imponer su plan de impuestos es elevar "decenas de miles de millones" de dólares para utilizarlos en la reorganización de investigación, desarrollo, producción y distribución de medicamentos en todo el mundo, con mayor énfasis en los medicamentos para las enfermedades transmisibles en los países pobres.

La ironía es que ellos (con su intención de cobrar impuestos por todo el mundo)están enfrentando una crisis financiera en sus arcas,producto de una ineficiencia en manejar su presupuesto y mantener sus operaciones bajo control. Para colmo, no esperan a mostrar resultados positivos sobre la implantación de esos impuestos hasta un año a partir de su imposición. Este plan es parte de una serie de propuestas innovadoras para la financiación de sus operaciones, preparado por un panel de 25 miembros de expertos médicos, académicos y funcionarios del campo de la salud. El próximo paso será llevar las propuestas a la reunión anual de los 193 miembros de la Asamblea Mundial de la Salud, OMS, principal órgano legislativo, que comienza en Ginebra el 17 de mayo. Luego durante el 22 de mayo, el Consejo Ejecutivo de la OMS, dará efecto a las desiciones de su reunión anual.

Esto significa que pronto se estará llevando a cabo un fuerte cabildeo para convencer a los gobiernos ricos con el fin de que ellos le impongan este impuesto a sus ciudadanos utilizando como excusa el desarrollar investigaciones en favor de los pobres del planeta. La ayuda a los paises desventajados no debe discutirse, pero,¿porque utilizarlos para imponer una nueva carga en favor de las farmaceúticas, que son las que al fin y al cabo van a disfrutar del fruto de dichas investigaciones?

En efecto, el plan equivale a una versión farmacéutica del acuerdo sobre el cambio climático patrocinada por la ONU que no pudo ganar la aprobación global en Copenhague en diciembre pasado. Si se aplica como los expertos sugieren, fácilmente se podría incluir el mismo tipo de transferencias de riqueza como la fallida cumbre de Copenhague, que enviará 30 mil millones dólares al año para las naciones pobres, a partir de este año. ¿Llegaría de verdad esa cantidad como ayuda a las naciones necesitadas? La historia me hace pensar que tal vez puedan ver un 1% de la misma. El resto, se dividirá entre la industria farmaceútica, la OMS y sus intermediarios.

Un ataque cibernético podría colapsar los Estados Unidos en 15 minutos

La nota que les presento en este momento, presenta un escenario tipo hollywoodense. El mismo presenta un análisis ligero sobre la vulnerabilidad de los Estados Unidos ante un ataque cibernético, y sus posibles consecuencias.

Alex Spillius / The Telegraph
7 Mayo 2010

Richard Clarke afirma que la falta de preparación de los Estados Unidos  para la anexión de su sistema informático por parte de terroristas podría conducir a un “Pearl Harbour electrónico”.
En su advertencia, el Sr. Clarke pinta un escenario del día del juicio final en el cual los problemas comenzarían con el colapso de una de las redes informáticas del Pentágono.
Pronto los proveedores de servicios de Internet estarían en crisis. Informes de incendios en  refinerías y grandes explosiones en Filadelfia y Houston. El mal funcionamiento de Plantas químicas liberarían nubes letales de cloro.
Los controladores aéreos informarían de varias colisiones en pleno vuelo, mientras se producen accidentes de tren en el metro de  Nueva York, Washington y Los Ángeles. Más de 150 ciudades de repente caerían. Decenas de miles de estadounidenses morirían en un ataque comparable a una bomba nuclear en su devastación.
Todo esto no tomaría más de 15 minutos y no implicaría  a ni un solo terrorista o soldado poner  pie en los Estados Unidos.
El escenario está en las páginas de su libro, Cyber Guerra: La Nueva Amenaza de Seguridad Nacional, escrito por  Robert Knake.
Y Sr. Clarke ha tenido razón antes.
Como zar en anti-terrorismo bajo el mandato del  Sr. Clinton y el entonces presidente Bush, emitió advertencias de la necesidad de mejorar las defensas contra al-Qaeda, y escribió acerca de su campaña inútil en su libro de 2004 “Contra todos los enemigos”.
Ahora  sostiene que la misma falta de preparación podría exigir un precio trágico.
“El mayor secreto sobre la guerra cibernética podría ser que en el mismo momento en que los EE.UU. se prepara para la guerra cibernética ofensiva,  continúa las políticas que hacen imposible defenderse de forma eficaz contra los ataques cibernéticos”, dice el libro.
En parte, los EE.UU. se ha visto obstaculizado por el éxito imprevisible de Internet y la expansión de las redes informáticas, que ahora se utilizan en casi todos los aspectos de la industria, pero han dado lugar a un grado peligroso de una dependencia excesiva.
La creencia en la Internet como el epítome de rueda libre, del espíritu libre de la libre expresión de América ha hecho la intrusión del gobierno políticamente difícil, dejando al sector privado particularmente vulnerable a los piratas informáticos bien preparados.
Las sucesivas administraciones, incluida la del presidente Barack Obama, no han podido entender  la escala del problema.
Los militares todavía no ha abierto su nueva Cyber centro de mando, en medio de diferentes desacuerdos sobre el papel  que jugaran las diferentes agencias.
Mientras la rama militar de los Estados Unidos inventaban el internet,  por lo menos 30 naciones han creado capacidades ofensivas de guerra cibernética, cuyo objetivo es plantar una variedad de virus y errores en los sistemas militares y financieros de otros estados.
Los autores están convencidos de que en algún momento habrá una ciber-guerra entre dos naciones y están preocupados de que tal conflicto “baje el umbral” a una guerra con bombas y balas.
Irónicamente, los Estados Unidos es actualmente mucho más vulnerable a la ciberguerra que Rusia o China, o incluso Corea del Norte, ya que esos países no sólo han concentrado en sus defensas cibernéticas, sino además  son menos dependientes de Internet.
“Debemos tener la habilidad de apagar nuestra conexión a Internet y aún así ser capaces de seguir funcionando”, dijo el Sr. Knake, un alto miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, al Daily Telegraph. “Depender de un sistema tan precario como el internet es un gran error”.
“Es un ecosistema fundamentalmente inseguro que está maduro para el conflicto y da a países con desventajas en materia de armas convencionales una ventaja asimétrica”. Gran Bretaña está  mucho mejor preparada que su aliado gigante al otro lado del Atlántico.
Los EE.UU. ya ha experimentado dos disparos de advertencia importante cibernéticos. Los hackers procedentes de Rusia o China o ambos han plantado con éxito software en la red de electricidad de los EE.UU. que dejó detrás del software que podrían utilizarse para sabotear el sistema en una fecha posterior.
Los coreanos del Norte no puede ser capaz de alimentar a su población, pero en 2009 tuvieron éxito en la reducción de los servidores del Departamento de Seguridad Nacional, el Tesoro de EE.UU. y varios otros departamentos gubernamentales, junto con los proveedores habituales de internet, por las inundaciones de  solicitudes de datos.
Lo más espectacular sería la saturación del los servidores  del Pentágono donde militares dependen de las comunicaciones de logística en un conflicto armado.

viernes, 14 de mayo de 2010

Mercados escépticos: El euro se hunde y arrastra a las bolsas mundiales

En la siguiente noticia, pueden apreciar como la economía de la eurozona corre peligro de seguir cayendo estrepitosamente. Este hecho según algunos economistas, puede ser el nuevo epicentro de un estremecimiento económico de calibre mundial.

(IAR Noticias) 12-Mayo-2010


En medio de crecientes rumores sobre fisuras en la Unión Europea, el euro caía este viernes a su nivel más bajo desde noviembre de 2008 y las bolsas seguían desplomándose en una semana considerada "negra" por los especialistas. ".

Pese al anuncio sobre el rescate de Grecia, el euro tocó este viernes un récord bajista ante la divisa estadounidense en 18 meses, al caer hasta los 1,2447 dólares por unidad.

Las bolsas mundiales, por su parte, bajaban con fuerza este viernes, a raíz de las constantes dudas sobre la salud económica y presupuestaria de la Eurozona, que hacían que el oro batiera un nuevo récord.

Después de subir hasta 1,30 dólares el lunes tras el anuncio del megaplan de la Unión Europea (UE) para los países frágiles de la Eurozona, la moneda única retrocedía y caía bajo en el umbral más bajo en 14 meses.

La moneda única se cotizaba a 1,2456 dólares hacia las 10H40 GMT, contra 1,2533 el jueves a las 21H00 GMT, tocando así su nivel más bajo en 14 meses y demostrando que el efecto del megaplan parece evaporarse.

Señal de las crecientes preocupaciones por la solidez de la zona euro, el oro alcanzó este viernes un nuevo récord histórico en el London Bullion Maket, a 1.249,40 dolares la onza. El oro batió el nuevo récord a las 10h37 GMT y luego perdió dos dólares en los minutos siguientes.

"Las preocupaciones ganan terreno", explicó Hideaki Inoue, corredor del Mitsubishi UFJ Trust and Banking Corp con sede en Tokio. "La remontada del euro (tras el anuncio del plan) se desinfló y algunos temen que todo esto desemboque en una crisis de crédito que afecte a todo el sistema financiero", agregó.

Por su lado, las bolsas europeas operaban en bajada desde su apertura. Hacia las 10H40 GMT, París cedía un 2,72%, Londres un 1,79%, Fráncfort un 1,33%. La caída era más pronunciada en las plazas bursátiles de los países del Mediterráneo, considerados como el punto débil de la Eurozona: Madrid se hundía un 4,13%, Milán perdía un 3,18% y Atenas un 2,22%.

Principales víctimas de la "preocupación" de los mercados, los valores bancarios eran los más afectados. En Londres, Barclays perdía un 2,45%, Lloyds un 2,25% y RBS un 1,79%. En Madrid, Santander cedía un 4,66% y BBVA un 4,21%. En París, las acciones de Crédit Agricole (-4,04%), BNP Paribas (-3,59%) y Société Générale (-5,56%) se encontraban entre las que más caían.

En Asia, la bolsa de Tokio cerró en bajada del 1,49%.

Las dudas vuelven a planear sobre los "inversores" (léase especuladores internacionales) después de que las informaciones sobre las medidas de ajuste fiscal anunciadas por diferentes países de la zona euro detonaran amenazas y anuncios de resistencia sindical, como en España y Grecia.

El martes fue España quien respondía a las exigencias de "ajuste" emanadas de la Unión Europea y el FMI, En tanto Portugal, Francia o Reino Unido comunicaban el jueves sus diferentes medidas de "ajuste" para combatir el elevado endeudamiento de sus finanzas públicas.

Las noticias de estos ajustes salvajes, que impactan sobre el bolsillo y el salario de las mayorías, sin embargo, no parecen se suficientes para "calmar" a los mercados.

En opinión de analistas europeos, la economía mundial, ya no sólo europea, se encuentra al rojo vivo.

El pasado martes, la Casa Blanca colgó en su página web un comunicado oficial en el que anunciaba que el presidente de EEUU, Barack Obama, había llamado "personalmente" a José Luis Rodríguez Zapatero, para exigirle medidas urgentes y drásticas (un gran ajuste).

Finalmente, España ingresó el miércoles a un escenario de "gran ajuste" en su economía al anunciar una rebaja en salarios públicos y una congelación de las pensiones que, además de recortar el déficit fiscal, mermarán inevitablemente la capacidad de crecimiento económico en una de las naciones puntales de la eurozona.

Los dos sindicatos mayoritarios españoles rechazaron y llamaron a una huelga general contra las nuevas medidas de ajuste fiscal, afirmando que amenazan el crecimiento del país y la reforma laboral en marcha.

En la última encuesta lanzada por el portal Cotizalia, el 54% de los encuestados -1079 votos- está convencido de que España va a tener que ser rescatada por el Fondo Monetario Internacional y por la Unión Europea.

Un desempleo que supera el 20% de la población activa, un nerviosismo creciente en la Bolsa española, rumores de rescates, de posibles recortes de calificación, unidas al lanzamiento de una huelga general, sitúan a España como el siguiente país en caer, después del rescate a Grecia.

El salvaje plan de ajuste fiscal aprobado por el gobierno griego, por exigencias de la Unión Europea y el FMI, es una catástrofe que se abate sobre los trabajadores y los sectores más desprotegidos, sobre todo para los empleados públicos, que verán caer sus ingresos a la mitad.

"Vamos a responder con un vigoroso plan de protestas que comenzará este martes y culminará, en una primera etapa, con una huelga general". Elias Vetrakos es uno de los principales dirigentes del sindicato de empleados públicos, el más importante y numeroso de Grecia.

Por otra parte, y como consecuencia de la debilidad de su recuperación económica y del efecto contagio de la crisis fiscal que atraviesan algunos de sus integrantes, la Unión Europea transita por el peor momento histórico desde su creación y los peligros de desmembramiento y de ruptura de su moneda ya ocupan el centro del debate.

En este escenario, los mercados permanecen escépticos, las bolsas se derrumban y el euro se hunde convertido en variable de ajuste de la crisis europea.

jueves, 13 de mayo de 2010

Ahora España: Bajan los sueldos públicos y congelan las pensiones

En la siguiente noticia, podran apreciar que Espaňa dentro de la comunidad Europea, comienza a dar los primeros signos de contagio con respecto a la crisis económica que comenzó en Grecia. Algunas fuentes arrojan el dato muy importante de que la tasa de desempleo ronda el 20%.


(IAR Noticias) 13-Mayo-2010




  El Gobierno de Zapatero anunció este miércoles una rebaja de los sueldos de los empleados públicos este año y su congelación el que viene, la retirada de las ayudas por nacimiento de hijos a partir de 2011 y que el próximo ejercicio dejará de subir las pensiones contributivas.
Éstas son las tres principales medidas anunciadas por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en su comparecencia extraordinaria en el Congreso de los Diputados, en la que justificó estas para acelerar la reducción del déficit.
Este esfuerzo, dijo, es "especial, singular y extraordinario" y debe hacerse "precisamente ahora", cuando se están viendo "signos" que ponen de manifiesto el inicio de la recuperación económica.
La primera gran medida anunciada por Zapatero es la de la rebaja media del 5% en el sueldo de los empleados públicos, que se congelarán el año que viene.
Con este anuncio, el gobierno de Zapatero rompe con el acuerdo que alcanzó en septiembre del año pasado con los sindicatos para elevar los sueldos de los empleados públicos un 0,3% este año con una cláusula de revisión salarial al final del ejercicio.
Zapatero también  anunció  que se suprimirá a partir del 1 de enero de 2011 el denominado cheque-bebé, la prestación de 2.500 euros por nacimiento o adopción de un hijo.
Esta prestación, una de las medidas "estrella" de la política social del Gobierno socialista, fue anunciada también por Zapatero en el pleno del Congreso en julio de 2007, durante el Debate del estado de la Nación, y entró en vigor de manera inmediata.
El líder de la oposición, el conservador Mariano Rajoy, acusó hoy al Gobierno español de recortar los derechos sociales para acelerar la reducción del déficit público y aseguró que esta "improvisación" la pagarán todos los españoles, especialmente los empleados públicos y los pensionistas.
Rajoy, presidente del Partido Popular (PP), el principal de la oposición en España, realizó un duro discurso ante el Congreso de los Diputados, donde minutos antes el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el ajuste para reducir el déficit público y situarlo en el 3 por ciento del PIB en 2013.
Rajoy insistió en que Zapatero ha tenido que decidir "en tres días" una reducción del gasto de 15.000 millones de euros (unos 19.000 millones de dólares), y eso es "improvisación", especialmente si se tiene en cuenta que hace una semana Zapatero aseguraba que no acometería un recorte "drástico" para no afectar a la recuperación económica.
España se había colocado entre los cinco países del mundo (junto a EE.UU. Reino Unido e Irlanda) con un déficit público superior al 10%, tras alcanzar el 11,2% del PIB al finalizar el 2009 como señaló el martes el propio gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Hay que tener en cuenta que el déficit público es una acumulación de deuda, originada en buena parte porque el gasto se ha mantenido a pesar del desplome de los ingresos y esta situación se ha visto agravada por el gasto adicional en planes de estímulo económico.
El Gobierno de Zapatero suspenderá en 2011 la revalorización de las pensiones, excepto las no contributivas y las mínimas, lo que significa que las contributivas no se actualizarán el próximo año de acuerdo con el IPC.
Asimismo, se prevé la eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la Ley 40/2007.
Esto implica que sólo podrán acceder a esa modalidad de retiro los mayores de 61 años, que tengan un mínimo 30 años cotizados a la Seguridad Social y al menos 6 años de antigüedad en la empresa, en tanto que sólo se podrá reducir la jornada laboral un 75% como máximo.
Los dos sindicatos mayoritarios españoles rechazaron el miércoles las nuevas medidas de ajuste fiscal, afirmando que amenazan el crecimiento del país y la reforma laboral en marcha.